Un viaje interior

Safari en Tanzania (Africa)

Nuestras raíces

Creo que este post va a ser largo, tengo mucho que contar sobre lo que me llevó hacer este viaje y muchas anécdotas que en él también me pasarón. Así que voy a resumir lo que pueda, pero tampoco me gustaría dejarme algo por contar.

Como ya comenté en el post anterior, tenía muchas ganas de hacer un voluntariado en Africa pero por cuestiones familiares en el momento que quería irme, no me fuí. Y es que la vida me tenía preparada otra cosa para mi. Pues ya hacía unos meses que había empezado a meditar y mi maestro de meditación (Julius) era precisamente de Tanzania. Yo le contaba cosas y él sólo hacia que sorprenderse e ilusionarse con lo que le contaba. Yo en ese momento no entendía por qué se ponía así. A veces me asustaba incluso, pero él no me decía nada. Sólo me hablaba de vez en cuando en modo "sermón" y yo le escuchaba sin creer mucho en lo que decía. Me hablaba de los sueños, del poder que tiene la meditación en nuestras vidas...

La meditación comenzó a ser una rutina en mi vida, aunque como toda rutina hasta que se hace hábito lleva un tiempo. En algunas meditacines experimentaba cosas muy fuertes y potentes que no tenían mucha explicación, pero yo sentía que mi vida iba cambiando, que yo iba cambiando y siendo más consciente de cosas que antes no era.

Empecé a conectar con mis raíces. Con situaciones que había vivido con mis padres y familia y empecé a entender muchas cosas por las cuales me comportaba como lo hacía. 

Y así fueron pasando los dias hasta que un dia, Julius me comentó que quería ir de nuevo a ver a su familia a Tanzania y que quería retomar un proyecto de ayuda a unos niños que dejó cuando se vino a España. Me invitó a que fuera con él. Me hizo mucha ilusión y por su puesto dije que si. 

Empecé a preparar mi viaje, pedirme el mes de vacaciones en el hospital, etc. 

Y llegó septiembre y nuestro vuelo hacia Tanzania con una escala en Estambul. Recuerdo visitar Estambul e ir a una de esas terrazas del zoco, pasear por las tiendas, ir a ver las mezquitas... No teníamos mucho tiempo de pararnos en detalles, así que tuvimos que volver a coger un taxi y regresar al aeropuerto. Tanzania nos esperaba!

Al llegar nos esperaba en el aeropuerto el hermano de Julius. Recuerdo era de noche y no pude ver bien qué había alrededor. Pero sí me di cuenta, aún con mi cansancio de las horas de vuelo, cómo nos subíamos a un ferry con el coche y pasábamos a través de un río a la otra parte de la capital (Dar es-salam). 

Al día siguiente nos pusimos en marcha y fuimos de nuevo a la parada del ferry que habíamos cogido la noche anterior. Esta vez íbamos a pie y pude empezar a sentir que estaba en Africa. Y tanto que lo sentí, y también pude sentir cómo puede sentirse un africano cuando viene a Europa o a países con gente de piel blanca. De repente estaba rodeada de gente, con mucho ruido...Me sentía observada, porque tal cuál era la única blanca en medio de miles de personas de color. Y es que inevitablemente llamaba la atención.

Al cabo de unos días en la capital Julius me comentó que ya quería ir a ver el lugar donde había estado haciendo su proyecto en el pasado. El proyecto consistia en recoger niños de la calle que estaban abandonados y darles cobijo, educación, comida...Cuando llegamos al lugar sentí la desilusión de Julius. El lugar estaba cerrado, ya no había nadie allí. Una mamá, que estaba lavando a su hija en la calle, nos explicó que habían cerrado hacía mucho tiempo y que el lugar no lo llevaba nadie ya. Para mi también fué una desilusión, pues era una de las razones por la cuáles quería ir a Africa, pero afortunadamente no la única. Así que el viaje continuaba y podíamos disfrutar de lo que nos ofrecía, que no era poco.

Cogímos un avión para ir a ver a la mamá de Julius y la casa donde vivía él cuando era niño. Estaba en una aldea hacía el norte de la capital. 

Cuando llegamos al pueblecito y aterrizó el avión, me quedé alucinada. No aterrizamos en la típica pista de cemento. Esta pista era de arena, de una arena rojiza super potente.

Y por fin llegamos a la casa de Julius, donde nos esperaban 2 de sus hermanas y su mamá que entonces tenía unos 80 años. Verdaderamente sentí cómo se volcarón en darnos todo lo que tenían, que aunque aparentemente era poco, no pararón en todos esos días de cocinar para nosotros. Me tenían incluso preparada una especie de tienda de campaña con mosquitera encima de la cama para que estuviera protegida de cualquier bicho que hubiera. Aluciné! No tenían cocina como nosotros estamos acostumbrados a ver. La cocina era un cuarto con unas estanterías donde tenian la comida y un hornillo para cocinar, poco más. Su hermana se tenia que agachar de una manera que se cargaba sus lumbares para cocinar, pues el hornillo estaba en el suelo. Cuando la veía en esa posición, pensaba: "Dios mio, qué dolor de riñones!". Pero ella se levanta como si nada.

Su mamá es un ser muy especial, ella se había dedicado a trabajar de profesora en el poblado. Y ahora que ya no trabajaba, muchos niños de alrededor de la aldea venían a visitarla y hablar con ella. 

Cuando llegamos, a parte de sus hermanas y su mamá, había un niño viviendo con ellas. Un niño llamado Jorgi. Este niño era huérfano y cuando la mamá de Julius lo encontró, estaba lleno de heridas en su piel y en la calle. No pudo evitar llevárselo a su casa y darle los cuidados que necesitaba. Allí no hay control de adopción, su tío tampoco lo echaba de menos, así que se quedó a vivir con ellos durante un tiempo. 

Jorgi era un niño muy especial, nos comunicábamos con señas, con la mirada y la sonrisa. No hacía falta más. Me mostraba como él mismo aprendió a cuidarse y ponerse la crema en todo su cuerpo después de ducharse. Me enseñaba los deberes que había hecho después de la escuela y me enseñó algo con lo que aluciné. Un dia me fuí con él y otro niño a buscar unas hierbas que quería la hermana de Julius para cocinar. Él sabía bien cuales eran buenas y cuales no eran buenas para comer. Se movía con una agilidad y una seguridad en si mismo que me dejó realmente atónita.

Lo pasamos muy bien en la aldea, cada día venía gente nueva, conversábamos con sus hermanas y su mamá...Hasta que nos tuvimos que volver de nuevo a la capital.

En el aeropuerto de vuelta a casa conocímos a una pareja un tanto peculiar. En Tanzania hay varias religiones conviviendo juntas. Y esta pareja eran musulmanes. Él tendría unos 45 años o incluso más, ella tenía 18 años. Era su segunda mujer. Se había casado con ella y se iban a reunir con la familia de él y su primera esposa. Él le daría un hogar y le pagaría los estudios. Esto en nuestra cultura nos parece horrible, verdad? Pensámos que ella va estar triste y amargada. Pues para nada en ese momento la vi así. La verdad que tampoco sé muy bien si ella sabía lo que le esperaba y simplemente estaba viviendo un sueño de adolescente. Estuvo compartiendo conmigo, enseñándome videos de YouTube de sus cantantes favoritos.

La historia con ellos no acabó ahí. Durante la espera del avión, Julius había estado conversando con el señor y éste se había ofrecido a llevarnos donde quisiéramos cuando llegaramos a la capital. Julius tenia el plan de ir hacer un safari hacia el sur de Tanzania y el señor se ofreció para llevarnos. Pues así también ellos celebrarían su luna de miel. Así que al cabo de unos dias nos preparamos para irnos hacia el Safari.

El señor y su esposa vieneron a buscarnos al hotel con su todoterreno y nos pusimos de camino. Nos esperaban como unas 5 horas de viaje. Pero la cosa se alargó un poco más.

Durante la ruta pinchámos 2 veces la rueda del coche. Con la mala suerte de que el señor no tenía el gato para cambiarlas. Así que las dos veces tuvimos que esperar a que pasara otro coche para ayudarnos a subir el coche y poder cambiar la rueda...Qué odisea!

Por el camino recuerdo vi monos con sus crías cruzando por la carretera de tierra, parámos en una especie de garaje a campo abierto para cambiar la rueda de repuesto y me acerqué para ir al baño en una pequeña aldeita cerca del lugar. Los baños allí, tampoco son como estamos acostumbrados. Si vas por la carretera e incluso en casa de la mamá de Julius, el baño tenia un agujero en el suelo y ahí lo hacías todo. No hace falta agua para tirar de la cadena. Y con las duchas es parecido. No hay duchas. Te calientas el agua y la mezclas con fria con una jarra y ya.

Fué un viaje inolvidable, experimenté estar con una cultura totalmente diferente a la mia. Con gente que se entregaba por nada a cambio. También vi pobreza, vi cómo los hombres se reunen y pasan el rato hablando de política, fútbol, se emborrachan, trabajan poco...Vi a los niños de la calle abandonados y buscándose la vida para sobrevivir...

Recomiendo totalmente un viaje así en la vida. Sólo para replantearnos muchas cosas y ver que no existe sólo nuestro país, nuestra cultura. Que no sólo lo nuestro es lo correcto o lo mejor. Aunque también es un país con mucha corrupción y eso también lo pude comprobar por mi misma desgraciadamente...

Cuando ya volvíamos hacia España nos ocurrió una de las peores cosas en todo el viaje. Mi amigo Julius tiene doble nacionalidad y por tanto llevaba el pasaporte español y el tanzano. Al pasar por seguridad, saqué mi pasaporte y el de Julius español. Cuando el hombre vió que tenia dos pasaportes españoles, le llamó la atención y me pidió que se lo mostrara. Se empezó a poner nervioso y a hablarlé en suagiri a Julius en un tono enfadado. Yo no entendía nada. Querían llevarse a Julius, me decían que él no podía salir del país por tener doble nacionalidad, le empezarón hacer preguntas de qué hacía en España y cosas así. Hasta que nos pidió dinero y a cambio le dejarían irse. Yo estaba super asustada, no sabía qué le iba a pasar a Julius. El hombre se lo llevó a los baños para que le diera el dinero. Yo creía que le iban hacer algo más, pero afortunadamente salió del baño sin dinero, pero ileso. 

No podía creer lo que había pasado...Pero todavía nos quedaba pasar por otro pase de seguridad, y de nuevo otro señor me pidió que le diera todo el dinero que tuviera encima si no Julius no podría salir de su país. 

Me sentí estafada, con la rabía por no poder hacer nada contra eso. No pudimos volver hablar en horas. Julius estaba muy disgustado y triste.

Fué una experiencia muy desagradable que por supuesto no deseo a nadie. Afortunadamente se quedó en una anécdota y nadie salió dañado fisicamente.

Esto no me ha vuelto a pasar en ninguno de los viajes que he vuelto hacer. Es verdad que no he vuelto a Africa. Pero si he ido a otros países de poca seguridad y no me ha pasado nada. Así que espero esta historia no os desánime para viajar y explorar el mundo.

Niños en la calle por Dar es Salam

La mamá y las hermanas de Julius

Con Jorgi

En casa de la mamá de Julius

Jugando como niños!

Un poco más de Tanzania y sus gentes

Our roots - TANZANIA

I think this post is going to be long, I have a lot to tell about what led me to do this trip and many anecdotes that also happened to me. So I will summarize what I can, but I would not like to leave anything to tell. As I mentioned in the previous post, I really wanted to volunteer in Africa but for family reasons at the time I wanted to go, I didn't go. I think that it is because life had prepared something else for me. A few months before I had begun to meditate and my meditation teacher (Julius) was precisely from Tanzania, I told him things and he only made me wonder and be excited about what I was telling him. At that time I did not understand why he got that way. Sometimes I was even afraid, but he didn't tell me anything. He only spoke to me occasionally in "sermon" mode and I listened to him without believing much in what he said. He talked to me about dreams, about the power that meditation has in our lives ... Meditation began to be a routine in my life, although like every routine until it becomes a habit it takes time. In some meditations I experienced very strong and powerful things that didn't have much explanation, but I felt that my life was changing, that I was changing and being more aware of things that I wasn't before. I started connecting with my roots. With situations I had lived with my parents and family and I began to understand many things for which I behaved as I did. And so the days went by until one day Julius told me that he wanted to go back to see his family in Tanzania and that he wanted to resume a project to help some children he left when he came to Spain. He invited me to go with him. I was very excited and of course I said yes. I started preparing my trip, asking for the month of vacations from the hospital, etc. And September came and our flight to Tanzania with a stopover in Istanbul. I remember visiting Istanbul and going to one of those terraces of the souk, walking through the shops, going to see the mosques ... We didn't have much time to stop in details, so we had to go back to take a taxi and return to the airport. Tanzania was waiting for us! Upon arrival, Julius's brother was waiting for us at the airport. I remember that it was night and I couldn't see clearly what was around. But I did realize, even being tired because of the flight hours, how we got on a ferry with the car and passed through a river to the other part of the capital (Dar es Salaam). The next day we set off and went back to the ferry stop we had taken the night before. This time we were on foot and I could begin to feel that I was in Africa. And so much that I felt it, and I could also feel how an African can feel when he comes to Europe or to countries with white-skinned people. Suddenly I was surrounded by people, with a lot of noise ... I felt observed, because I was the only white person in the middle of thousands of black people. And it inevitably drew the attention. After a few days in the capital Julius told me that he wanted to go and see the place where he had been doing his project in the past. The project consisted of picking up street children who were abandoned and giving them shelter, education, food ... When we arrived at the place I felt Julius's disappointment. The place was closed, there was no one there anymore. A mother, who was washing her daughter in the street, explained that they had closed a long time ago and that the place was not held by anyone anymore. For me it was also a disappointment, as it was one of the reasons why I wanted to go to Africa, but fortunately not the only one. So the trip continued and we could enjoy what it offered us, which was not little. We took a plane to go and see Julius' mother and the house where he lived as a child. It was in a village north of the capital. When we reached the village and the plane landed, I was amazed. We did not land on the typical cement track. This track was of sand, of a very powerful reddish sand. And finally we arrived at Julius' house, where 2 of his sisters and his mother, who was about 80 years old, were waiting for us. I truly felt how they endeavoured to give us everything they had, which although apparently was little, they did not stop in all those days cooking for us. They had even prepared for me a kind of tent with a mosquito net over the bed so that I would be protected from any bug. I hallucinated! They had no kitchen as we are used to see. The kitchen was a room with shelves where they had food and a stove for cooking, little else. His sister had to bend in a way that loaded her lumbar to cook, because the stove was on the floor. When I saw her in that position, I thought: "My God, what a kidney pain!" But she got up as if nothing. His mother is a very special person, she had worked as a teacher in the village. And now that she was no longer working, many children from around the village came to visit her and talk to her. When we arrived, apart from his sisters and his mother, there was a child living with them. A boy named Jorgi. This boy was an orphan and when Julius's mother found him, he was full of wounds on his skin and in the street. She couldn't help taking him home and giving him the care he needed. There is no adoption control there, his uncle didn't miss him either, so he stayed to live with them for a while. Jorgi was a very special child, we communicated with signs, with the look and the smile. No more was needed. He showed me how he learned to take care of himself and put the cream on his entire body after showering. He showed me the homework he had done after school and showed me something I hallucinated. One day I went with him and another child to find some herbs that Julius' sister wanted to cook. He knew well which ones were good and which ones were not good to eat. He moved with agility and self-confidence that left me really stunned. We had a great time in the village, new people came every day, we talked with his sisters and his mother ... Until we had to go back to the capital. At the airport back home we met a somewhat peculiar couple. In Tanzania there are several religions living together. And this couple were Muslims. He would be about 45 years old or even more, she was 18 years old. It was his second wife. He had married her and they were going to meet with his family and his first wife. He would give her a home and pay for her studies. This in our culture seems horrible to us, doesn’t it? We think she will be sad and bitter. Well, I didn't see her like that at that moment. The truth is that I don't know very well if she knew what awaited her and was simply living a teenage dream. She was sharing with me, showing me YouTube videos of her favorite singers. The story with them did not end there. While waiting for the plane, Julius had been talking to the man and he had offered to take us where we wanted when we arrived in the capital. Julius had planned to go on a safari to southern Tanzania and the man offered to take us. As thus, they would celebrate their honeymoon at the same time. So after a few days we got ready to go to the Safari. The man and his wife came for us at the hotel with their SUV 4x4 and we set off. We expected about 5 hours of travel. But it took us a little longer. During the journey we clicked the car wheel twice. With the bad luck that the man didn't have the cat to change them. So both times we had to wait for another car to come and help us to change the wheel ... What an odyssey! On the way I remember I saw monkeys with their babies crossing the dirt road. We stopped in a kind of open-field garage to change the spare wheel and I went to the bathroom in a small village near the place. The bathrooms there are not as we are used to. If you go down the road and even at Julius' mother's house, the bathroom had a hole in the floor and there you did everything. No water is needed to pull the chain. And with the showers it is similar. There are no showers. You heat the water and mix it cold with a jug and that's it. It was an unforgettable trip, I experienced being with a totally different culture from mine. With people who surrendered for nothing in return. I also saw poverty, I saw how men get together and hang out talking about politics, football, get drunk, work little ... I saw abandoned street children and looking for a way of life to survive ... I totally recommend such a trip in life. Just to rethink many things and see that there is not only our country, our culture. That not only ours is right or best. Although it is also a country with a lot of corruption and that I could also check for myself unfortunately ... When we were returning to Spain, one of the worst things throughout the trip happened to us. My friend Julius has double nationality and therefore he carried the Spanish passport and the Tanzanian. When going through security, I took out my passport and the Spanish one of Julius. When the man saw that I had two Spanish passports in my hand, he was struck and asked me to show him. He began to get nervous and speak in suagiri to Julius in an angry tone. I did not understand anything. They wanted to take Julius, they told me that he couldn't leave the country because he had double nationality, he started asking him questions about what he was doing in Spain and things like that. Until he asked us for money and in return they would let him go. I was quite scared, I didn't know what was going to happen to Julius. The man took him to the bathrooms to take him the money. I thought they were going to do something else, but fortunately he left the bathroom, without money, but unharmed. I couldn't believe what had happened ... But we still had to go through another security pass, and again another man asked me to give him all the money he had on him or Julius couldn't leave his country. I felt ripped off, with rage for not being able to do anything against it. We could not speak again in hours. Julius was very upset and sad. It was a very unpleasant experience that I don't wish to anyone. Fortunately, it remained in an anecdote and nobody was physically damaged. This has not happened to me on any of the trips I have made. It is true that I have not returned to Africa. But I have been to other countries with little security and nothing has happened to me. So I hope this story does not discourage anybody to travel and explore the world.