Un viaje interior

El voluntariado

El Voluntariado

Me declaro una mujer de mente y culo inquieto. También me gusta la tranquilidad y estar tumbada en el sofá de mi casa leyendo o viendo algo a través del ordenador. Toda esa inquietud a veces ha sido una molestia cuando la vida pedía paciencia a qué llegará lo que deseaba o quería. Así que voy aprendiendo a vivir el momento confiando en que todo llega en su momento. Porque si tiene que ser, llega. A veces no en el momento que uno quiere o habrán cosas que no se materializarán nunca. Pero las que tienen que ser, son. Y así me pasó a mi con mi sueño de hacer un voluntariado, no fué en Africa como en un principio había querido, fué en Guatemala.

Al llegar de Tanzania, empecé una nueva relación con alguien con quien realmente aprendí mucho. Mis sensaciones y sentimientos en la relación me hacían entrar en muchas "tormentas emocionales" y aunque meditaba e intentaba hacer todo lo posible para evitarlas y estar tranquila, continuaba no comprendiendo qué me pasaba.

Así que inicié un proceso de psicoterapia y de allí una formación en Terapia Gestalt. Cuando llegué a este lugar, recordaré toda mi vida la sensación que tuve al subir por las escaleras del Instituto de Castellón de Terapia Gestalt. Mi sensación fué..."Por fin en casa". Todavía no sabía por qué había sentido esa sensación, pero ahora la comprendo y muy bien.

Durante el proceso de formación un chico de mi grupo comentó que había estado haciendo un voluntariado en Guatemala. Por su puesto esto me llamó la atención y le pregunté dónde y cómo podía hacer para ir allí.

Comencé con el proceso de lanzarme y hacer realidad mi sueño de ir a un voluntariado. Los sueños no se hacen realidad así como así. Las oportunidades llegan y hay que hacer porque estos sueños se hagan realidad. Los miedos aparecen, las dudas aparecen y si estás atento a eso y los vas atravesando o transitando, el sueño se hace realidad. Pero sin un trabajo interior, quizá sea más difícil.

El irme a este voluntariado significaba sacrificar mi mes de vacaciones por ir trabajar a otro país y a la vez viajar. Por lo que para mi tampoco fué tanto sacrificio. Me esperaba la oportunidad que siempre había querido.

Mi familia y algunas personas a las que les decía que me iba a Guatemala yo sola, les entraba el pánico. Pues es un país que no es muy seguro, lo sé. Pero confiaba en que la vida me iba a cuidar, como lo había hecho en muchos otros momentos y viajes que había hecho. Aunque esta vez me iba a otro continente yo sola y bastante lejos de mi casa, así que los miedos también estaban en mi y se reflejaban fuera también.

Mi amigo de la formación me puso en contacto con una chica que había conocido cuando él estuvo haciendo el voluntariado allí. Ella iba a estar en las mismas fechas que yo y además también era enfermera. Me dijo..."Seguro que cuando os conozcáis vais a conectar en seguida". Y así fué y no sabíamos hasta qué punto.

Me dió su contacto y antes de que nos conocieramos en persona, estuvimos conversando por whatshap. Aunque no podía ponerle cara porque en su foto de perfil no la podía reconocer bien. Así que su aspecto físico seguía siendo un misterio para mi.

Cogí el vuelo esperando que no fuera muy caro (esto lo explicaré en otro post), y lo conseguí. Me costó unos 450€ ida y vuelta con 2 escalas, eso sí. Pero si quieres viajar barato, esta es una buena posibilidad si tienes tiempo.

A finales de Agosto del 2014, creo recordar, me iba hacia Atlanta (EEUU). Haría otra escala en el aeropuerto de Méjico y por último llegaría a Guatemala.

Recuerdo que antes de irme tenía un miedo horrible a saber qué haría cuando llegara a Méjico. Pues la escala era de 13 horas y no sabía donde iba a dormir. Pero quería aventura, quería buscarme la vida y confiar en la vida y lo que me ofrecería. Aún así las pesadillas por la noche no me las quitó nadie...jajaja.

Llegué a Atlanta y tuve que esperar un buen rato para llegar a coger el vuelo a Méjico, pues pasar por los controles de seguridad en EEUU fué eterno, una cola de gente enorme. Así que me lo tomé con calma y paciencia. Pero ya cuando veía que se estaba acercando la hora y no estaba pudiendo llegar al avión, empecé a desesperar. Cuando ya por fin pasé la puerta que me llevaba al avión corrí...Cuando llegué a la puerta de embarque quedamos unas 4 personas para entrar. Uf! Poco más y lo pierdo. De esas 4 personas un chico me habló. Era de Venezuela, qué casualidad, como una de mis mejores amigas. Me dijo..."Dónde vas a dormir cuando llegues al aeropuerto de Méjico?". Justo lo que más preocupaba a mi...Dónde iba a dormir? Pero le dije..."Ah! no sé, me quedaré por el aeropuerto y dormiré en el suelo o en los asientos". Y me dijo..."Para nada! Dentro del aeropuerto hay hoteles y puedes dormir en uno de ellos. Y si no hay sitio, yo puedo ofrecerte mi casa y al dia siguiente te llevo de nuevo al aeropuerto." Decidí confiar en él y me dió su contacto por si necesitaba algo. Cuando llegué al aeropuerto otra mujer me indicó cómo tenía que hacer para llegar a la zona dónde estaban los hoteles. Sentí que habían personas con intenciones de ayudarme y eso tranquiliza mucho cuando andas sola por el mundo. Y también mola mucho, porque yo lo siento como angelitos que envía el universo para mi.

Así que llegué al hotel y tenían habitaciones libres. Al final no tuve que pedir ayuda al chico que me la ofreció. La sensación que tenia era de poder estar durmiendo en una cama de lujo y poder permitirmelo, porque durante 1 mes el lujo estaría fuera de mi alcance. Creo que en esta vida hay que saber poder estar en los dos lados. O por lo menos a mi me gusta sentirlo así. Me hace vivir con la mente más amplia hacia el mundo y sin tanto juicio.

Y llegué a Guatemala. Al llegar fuí a cambiar los euros al aeropuerto y de allí cogí un taxi hacia la parada de autobuses que me llevaria a Casa Guatemala, el orfanato donde iba hacer mi voluntariado. 

Casa Guatemala es un orfanato que acoge niños de la calle, algunos abandonados, otros porque sus familiares no pueden hacerse cargo de ellos por su economía... La verdad que allí tampoco nos contaban mucho sus historias para no involucrarnos mucho a nivel emocional. Pero aún así no puedes evitar involucrarte, es muy duro lo que han pasado esos niños y la actitud hacia los voluntarios y sobre todo los nuevos, lo refleja.

Cuando llegué a la estación de autobuses y estaba en la ventanilla para comprar el ticket, la mujer me dijo..."Ese autobús de ahí sale en 2 minutos hacía Rio Dulce, así que corre!". Y así lo hice, corriendo entre en el autobús, si llego a tardar un poco más con el taxi, no lo cogo y hubiera tenido que coger otro que llegaba de madrugada a Rio Dulce. Así que menos mal lo cogí.

Entre en el autobús y empecé a aterrizar en Guatemala. Las caras de la gente me indicaban que ya no estaba en España. Sus rasgos indígenas, su vestimenta tradicional, nada que ver con nuestra cultura. Ese choque cultural es algo que me encanta.

En los países de Sur América es muy común que en los autobuses haya 1 conductor y un copiloto. Éste se dedica a controlar quien entra, quien sale, pone en orden a la gente donde se tiene que sentar, etc. En un momento del viaje me dijo si podía sentarme más atrás, pues otro señor en el siguiente pueblo necesitaba sentarse en mi lugar. Le dije que sí claro, y me fuí donde me indicó. Cuando estaba iendo hacía mi asiento vi a una chica rubia, extranjera como yo. Pensé..."Esta chica no es de aquí, evidentemente". Justo el señor me indicó que me sentara detrás de ella junto a una mujer local.

La señora que ahora estaba a mi lado me empezó hacer preguntas..."De dónde era, qué había venido hacer a Guatemala..." Le dije que había venido hacer un voluntariado a Casa Guatemala con los niños. De repente, la chica extranjera, cuando oyó eso, se dió la vuelta pronunciando mi nombre..."Cécile??" En seguida supe que era ella..."Natalie??". Era la chica que nos había conectado mi amigo de la formación. Qué emoción nos hizó encontrarnos así. Fué realmente una sorpresa para las dos. Aún escribiendo esto ahora, siento que la piel se me eriza. Porque nuestra amistad aún sigue viva después de más de 6 años. Gracias a ese viaje.(Me extenderé más sobre ella más adelante).

Llegamos de noche al Backpackers que tiene Casa Guatemala. Gracias a él, se cubren parte de los fondos para el orfanato y para los voluntarios es muy barato dormir allí. Como 1 euro la noche. Eso si, en habitación compartida con unas cuantas literas, y baño dentro, también compartido. Pero todo eso me parecía una aventura y una forma de vivir tan diferente a la que estaba acostumbrada que me encantaba la idea.

Al día siguiente, tras un buen desayuno, nos dispusímos a salir hacía Casa Guatemala. Al orfanato sólo se puede acceder en barco, pues está metido entre la selva y un río (Río Dulce). Así que la experiencia de ir en barca por el río con nuestras mochilas a cuestas me hacía muchísima ilusión.

Durante mi estancia allí la sensación era de estar en una burbuja que me atrapaba. Las historias de los niños, los demás voluntarios, los profesores y otros trabajadores fijos del orfanato. Es todo muy intenso y la verdad, creo que no podría explicar todo por aquí, porque es mucho lo que viví y sentí durante mi estancia allí. 

Recuerdo momentos muy chulos de ir con la barca de noche iendo hacia el Backpackers, pues una vez a la semana teníamos libre los voluntarios y nos íbamos a hacer un poco de fiesta juntos. Una noche de esas recuerdo que "Pato", el conductor de la barca, iba con su linterna enfocando hacia el río, sólo podía ver la luz del foco, alrededor no había ninguna luz más. Miré hacía el cielo y vi el manto de estrellas, era maravilloso! Uno de los mejores momentos del viaje. La sensación de ir en barca, y ver ese cielo, fué una experiencia preciosa e inolvidable.

También vinieron otros momentos más duros. Dónde me topaba con otra realidad fuera del orfanato. Fué uno de mis primeros días de estar allí. Tras la noche en el Backpackers, me fuí al pueblecito que queda al lado para comprar comida para mi. Al regresar hacia el orfanato, tenía que coger una barca taxi. Así que me adentré en otra aventura. Ir con la gente local en una barquita. Me encantaba eso! Me sentía una más con ellos. Esas faldas llenas de capas que llevan las mujeres, con colores y de un tejido muy gordo. Yo no sé cómo no se morían de calor. 

Cuando iba por el río vi esa otra realidad. La costa estaba llena de casas de gente con mucho dinero, yates en la puerta de sus casas, algunos incluso tenian un terreno para que el helicóptero pudiera aterrizar. Y es que cómo país peligroso que es, está lleno de narcotraficantes. Y esa zona lo era. Me dió rabia y frustración de ver esa gente con aquellas casas y que no supieran que un poquito más adentro existia otra realidad que era lastimosa. Con niños que no es que pasarán hambre, pero tienen lo justo para vivir. Estas injusticias que hay en el mundo y que a veces están en unos metros de distancia y ni si quiera se puede hacer nada por ello. Es muy frustrante. Pero así está hecho el mundo de momento. Quizá algún dia cambie, tampoco sé por qué deben existir estas injusticias, pero alguna explicación debe de haber...

Me extendería más y más hablando de miles de anécdotas que me pasaron durante este viaje. Situaciones que vivimos en la clinica, y fuera de ella, en el poblado... De momento lo voy a dejar aquí y os seguiré contando en otro post. "Las anécdotas de Cécile trabajando de enfermera en Casa Guatemala". Creo le pondré ese nombre. 

De momento aquí abajo os dejo algunas de las fotografias de Casa Guatemala y un poquito de lo que visité estando por allí.

Mi habitación vista desde fuera

Momentos de descanso

Nuestras fiestas en Backpackers

En la Clínica

El volcán Pacaya

La Antigua

En el muelle hacia San Marcos

San Marcos y el volcán de fuego al fondo

The volunteering in Guatemala

I declare myself a woman with a restless mind and ass. I also like tranquility and lying on the sofa in my house reading or watching something through the computer. All that restlessness has sometimes been a nuisance when life required patience to get what I wished and wanted.. So I learn to live the moment trusting that everything comes in its moment. Because if it has to be, it comes. Sometimes not at the moment you want or there will be things that will never materialize. But those that have to be are. And so it happened to me with my dream of volunteering, it was not in Africa as I had originally wanted, it was in Guatemala. Upon arriving from Tanzania, I started a new relationship with someone with whom I really learned a lot. My sensations and feelings in the relationship made me go into many "emotional storms" and although I meditated and tried to do my best to avoid them and be calm, I continued not understanding what was happening to me. So I started a psychotherapy process and from there a training in Gestalt Therapy. When I arrived at this place, I will remember all my life the feeling I had when climbing the stairs of the Castellón Institute of Gestalt Therapy. My feeling was ... "Finally at home." I still didn't know why I felt that sensation, but now I understand it and very well. During the training process a boy from my group commented that he had been volunteering in Guatemala. Of course this caught my attention and I asked him where and how I could do to go there. I started with the process of launching and realizing my dream of volunteering. Dreams don't come true just like that. Opportunities come and one has to do so that these dreams come true. The fears appear, the doubts appear and if you are attentive to that and you are going through them or passing through, the dream comes true. But without an inner job, it might be more difficult. Going to this volunteer meant sacrificing my vacation month by going to work in another country and at the same time traveling. So for me it was not so much sacrifice. The opportunity that I had always wanted was expecting me. When I told my family and some people that I was going to Guatemala alone, they panicked. Well, it's a country that isn't very safe, I know. But I was confident that life was going to take care of me, as I had done in many other moments and trips I had made. Although this time I was going to another continent by myself and quite far from my house, so fears were also in me and reflected outside as well. My training friend put me in touch with a girl he had met when he was volunteering there. She was going to be on the same dates as me and she was also a nurse. He told me "Surely when you meet her you will connect right away." And so it was and we did not know to what extent. He gave me her contact and before we met in person, we were chatting on WhatsApp. Although I could not put a face because on her profile picture I could not see her well. So her physical appearance was remaining a mystery to me. I took the flight hoping it wasn't very expensive (I will explain this in another post), and I got it. It costed me about € 450 round trip with 2 stops !. But if you want to travel cheap, this is a good possibility if you have time. At the end of August 2014, I think I remember, I was going to Atlanta (USA). I would make another stopover at the Mexico airport and finally arrive in Guatemala. I remember that before I left I had a horrible fear of knowing what I would do when I arrived in Mexico, as the scale was 13 hours and I didn't know where I was going to sleep. But I wanted adventure, I wanted to look for life by myself and trust life and what it would offer me. Still the nightmares at night no one took them away from me ... hahaha. I arrived in Atlanta and had to wait a long time to catch the flight to Mexico, because going through security checks in the US was eternal, a huge queue of people. So I took it easy and patiently. But when I saw that the time was approaching and I could not get to the plane, I began to despair. When I finally passed the door that took me to the plane, I ran ... When I reached the boarding gate we were about 4 people to enter. Phew! Little else and I lose it. Of those 4 people a boy talked to me. He was from Venezuela, what a coincidence, like one of my best friends. He told me ... "Where are you going to sleep when you arrive at the Mexico airport?" Just what worried me most ... Where was I going to sleep? But I said ... "Oh! I don't know, I'll stay by the airport and sleep on the floor or in the seats." And he told me ... "Not at all! Inside the airport there are hotels and you can sleep in one of them. And if there is no place, I can offer you my house and the next day I will take you back to the airport." I decided to trust him and he gave me his contact in case I needed anything. When I arrived at the airport another woman told me how I had to do to get to the area where the hotels were. I felt that there were people with intentions to help me and that calms down a lot when you are alone in the world. And it is very cool, because I feel it as little angels that the universe sends to me. So I arrived at the hotel and they had free rooms. In the end I didn't have to ask for help to the guy who offered it to me. The feeling I had was that I could be sleeping in a luxury bed and be able to afford it, because for 1 month the luxury would be out of my reach. I think that in this life you have to know how to be on both sides. Or at least I like to feel it that way. It makes me live with the broadest mind towards the world and without so much judgment. And I arrived in Guatemala. When I arrived I went to change the euros to the airport and from there I took a taxi to the bus stop that would take me to Casa Guatemala, the orphanage where I was going to do my volunteering. Casa Guatemala is an orphanage that welcomes street children, some abandoned, others because their relatives cannot take care of them because of their economy ... The truth is that they didn't tell us their stories so that we didn't get too much involved emotionally. But still you cannot avoid getting involved, it is very hard what those children have gone through and the attitude towards the volunteers and especially the new ones, it reflects it. When I arrived at the bus station and was at the window to buy the ticket, the woman told me ... "That bus from there leaves in 2 minutes to Rio Dulce, so run!". And so I did, running I got into the bus, if it had taken me a little longer with the taxi I wouldn’t have caught it and would have had to take another that arrived at Rio Dulce at dawn. So fortunately I took it. I got on the bus and started to land in Guatemala. People's faces told me that I was no longer in Spain. Their indigenous features, their traditional dress, nothing to do with our culture. That culture shock is something that I love. In the countries of South America it is very common for buses to have 1 driver and a co-pilot. This last one has to control who enters, who leaves, puts in order the people where they have to sit, etc. At one point during the trip he asked me if I could sit further back, because another man in the next town needed to sit in my place. I said yes of course, and I went where he indicated. When I was going to my seat I saw a blonde, foreign girl like me. I thought ... "This girl is not from here, obviously." The man told me to sit just behind her next to a local woman. The lady who was next to me started asking me questions ... "Where was I from, what did I come to do in Guatemala ..." I told her that I had come to volunteer at Casa Guatemala with the children. Suddenly, the foreign girl, when she heard that, turned around pronouncing my name ... "Cécile ??" I knew immediately that it was her ... "Natalie ??". It was the girl that my training friend had connected to us. What emotion made us meet like this. It was really a surprise for both of us. Even writing this now, I feel my skin bristling. Because our friendship is still alive after more than 6 years. Thanks to that trip (I will spread more about it later). We arrive at night at the Backpackers that Casa Guatemala has. Thanks to it, part of the funds for the orphanage are covered and for volunteers it is very cheap to sleep there. Like 1 euro a night. Of course, in a shared room with a few bunk beds, and a bathroom inside, also shared. But all of that seemed like an adventure and a way of life so different from what I was used to, that I loved the idea. The next day, after a good breakfast, we set out to go to Casa Guatemala. The orphanage can only be accessed by boat, as it is between the jungle and a river (Río Dulce). So the experience of going by boat on the river with our backpacks on, made me feel very excited. During my stay there, the feeling was of being in a bubble that caught me. The stories of children, other volunteers, teachers and other permanent workers at the orphanage. It is all very intense and the truth, I think I could not explain everything here, because there is so much that I lived and felt during my stay there. I remember very cool moments of going with the boat at night going to the Backpackers, because once a week the volunteers had free time and we used to go and have a little party together. One of those nights I remember that "Pato", the driver of the boat, was with his flashlight facing the river, I could only see the light of the spotlight, there was no more light around. I looked up at the sky and saw the blanket of stars, it was wonderful! One of the best moments of the trip. The feeling of going by boat, and seeing that sky, was a beautiful and unforgettable experience. Other harder moments also came. Where I ran into another reality outside the orphanage. It was one of my first days there. After the night in the Backpackers, I went to the village next door to buy some food for me. Upon returning to the orphanage, I had to take a taxi boat. So I went into another adventure. Going with the local people in a little boat. I loved that! I felt one more among them. Those skirts full of layers that women wear, with colors and a very thick fabric. I don't know how they didn't die of heat. When I was on the river I saw that other reality. The coast was full of houses with people with a lot of money, yachts at the door of their houses, some even had a piece of land where an helicopter could land. As a dangerous country, is is full of drug traffickers. And that area was. I was angry and frustrated to see these people with those houses and that they didn't know that a little more inside there was another reality that was pitiful. With children who don’t really go hungry, but they have just enough to live. These injustices which are in the world and that sometimes are in a few meters away and nothing can even be done for it. It's very frustrating. But that's how the world is made for now. Maybe one day it changes, I don't know either why these injustices must exist, but there must be some explanation... I would spread more and more talking about thousands of anecdotes that happened to me during this trip. Situations that we live in the clinic, and outside of it, in the village ... For now I will leave it here and I will continue telling you about it in another post. "The anecdotes of Cécile working as a nurse at Casa Guatemala". I think I'll give it that name. At the moment here below I leave some of the photographs of Casa Guatemala and a little of what I visited while there.