Un viaje interior

CAMINOS SIN RETORNO

Douglas y yo nos disponíamos a pasar la frontera de Argentina a Uruguay. Ibamos a coger un ferry que cruza de Buenos Aires a Montevideo (capital de Uruguay) por el inmenso Mar de Plata, el río más ancho del mundo. Pero que se encuentra muy cerquita la una de la otra.

Antes de coger el barco, pasamos por la aduana ya algo preocupados por el problema que tenía Douglas con su pasaporte y al llegar a la ventanilla apareció lo que nos temíamos…Douglas no podría volver hacia Argentina si pasaba la frontera y si llegaba a Uruguay, le iban a poner el mismo problema para regresar, así que solo tenía la opción de volver hacia Brasil él por su cuenta y yo tenía que regresar a Argentina para coger el vuelo de vuelta hacia España desde Buenos Aires. Así que sabíamos que pasar a Uruguay era nuestro destino para despedirnos.

 

Colonia Sacramento (Uruguay)

Colonia del Sacramento

Cogímos el ferry y durante el viaje estuvimos algo tristes y en silencio. Nuestro viaje continuaba pero sabíamos que era el final de éste. Llegamos primero a “Colonia del Sacramento”, un pueblo con mucho encanto y famoso por sus calles adoquinadas.

Pasámos el día paseando por este pueblo, haciendo fotos y disfrutando de las vistas al puerto y el faro del siglo XIX. Más tarde cogimos un colectivo para irnos hacia la capital, Montevideo. Donde nos esperaba una buena amiga de un amigo mío, quien nos abrió las puertas de su casa con mucho cariño para darnos cama y comida durante una noche, pues al día siguiente partiríamos hacia “Cabo Polonio”.

Callejeando

CABO POLONIO

De camino hacía Cabo Polonio tuvimos que hacer una parada para dormir, así que encontramos un hostal en medio de la nada…Literalmente. No había practicamente nadie. Parecía un pueblo fantasma. Una playa salvaje, frío y poca cosa más, lo que también tenía su encanto.

Nos gustaba mucho estar en los hostales y relacionarnos con más gente. Convivir en los hostales con otros viajeros de otras partes del mundo es muy chulo, es como de repente convivir con una familia que no conoces, cada uno con sus historias y sus motivos por los que estamos ahí en ese momento. En un espacio y tiempo que coincidimos.

Para llegar a Cabo Polonio debíamos acceder en unos camiones especiales. No se puede acceder por tu cuenta ni en bus, ni en coche propio. Es una Reserva Natural donde la entrada esta llena de arena fina y blanca que te lleva hasta la playa ancha e inmensa de Cabo Polonio.

Camionetas para entrar a la Reserva Natural de Cabo Polonio (Uruguay)

Este lugar simplemente es mágico y es ideal para perderse o encontrarse con uno mismo. No hay electricidad, todos los hostales o restaurantes que hay funcionan con placas solares. Hay algunos “hippies” que viven allí desde hace años, viviendo una vida en plena naturaleza, junto al mar y sin grandes lujos.

“12 minutos de oscuridad”, canción del cantautor Uruguayo Jorge Drexler que se inspiró en este lugar para componer esta canción, pues aquí, en Cabo Polonio hay un faro que ilumina y da oscuridad al mismo tiempo. Dándonos la oportunidad también de poder ver durante esa plena oscuridad, un manto de estrellas en el cielo.

Faro de Cabo Polonio

Otro de los atractivos de este lugar es que hay una colonia de lobos marinos. Estos riñen y se enfadan entre sí haciéndose muchas veces heridas fuertes. Son algunos enormes y están en plena libertad, protegidos del ser humano y su caza. Es un regalo que todavía hayan lugares así que protegen estos animales.

Colonia de lobos marinos

Cabo Polonio se convirtió en nuestra casa durante una semana, no queríamos visitar más cosas. Allí estábamos bien, dormíamos en un hostal donde conocimos a varios amigos con los cuáles en muy pocos días sentimos que éramos como una gran pandilla de amigos. Hicimos una hoguera en la playa, cantámos canciones bajo las estrellas, hicimos fotos al faro junto a una canaria y veíamos las “noctilucas” en el mar.

Nuestra "pandi" de amigos en Cabo Polonio

Las “noctilucas” son un fenómeno que ocurre gracias a unos organismos unicelulares de aproximadamente un milímetro, estos son bioliminiscentes, por lo que emiten un brillo como resultado de una reacción bioquímica. Como en la película de “La vida de Pi”. Realmente precioso, es como estar en un sueño.

Aquí os dejo el tráiler de la película. Recomendable de ver.

DESPEDIDAS

Los dias en Cabo Polonio fueron pasando y muchos de nuestros amigos se fueron para seguir su viaje. Y el momento de nuestra despedida también llegaba…

No me gustan las despedidas, no me gustan las separaciones, no me gusta tener que decir adiós.

Fueron momentos de llorar, de poner fin a una historia de un viaje y seguir cada uno por nuestros caminos. Douglas debía quedarse un tiempo por Uruguay para poder hacer algo de dinero y seguir su viaje hacia Florianópolis. Yo tenía que volver a Buenos Aires para coger un vuelo hacia España y seguir con mi vida allí que era donde sentía tenía que estar, donde quería estar, con mis amigos, mi familia, mi hogar.

URUGUAY

ROADS WITHOUT RETURN

Douglas and I were preparing to pass the border from Argentina to Uruguay. We were going to catch a ferry that crosses from Buenos Aires to Montevideo (capital of Uruguay) through the immense Mar de Plata, the widest river in the world. But which is very close to each other. Before taking the boat, we passed through customs and were somewhat concerned about the problem that Douglas had with his passport and when we reached the window what we feared appeared ...

Douglas could not return to Argentina if he passed the border and if he arrived in Uruguay, they were going to have the same problem to return, so he only had the option of returning to Brazil on his own and I had to return to Argentina to catch the flight back to Spain from Buenos Aires. So we knew that moving to Uruguay was our destination to say goodbye.

SACRAMENT COLOGNE

We took the ferry and during the trip we were somewhat sad and silent. Our journey continued but we knew it was the end of it. We first arrived at “Colonia de Sacramento”, a town with a lot of charm and famous for its cobbled streets. We spent the day walking through this town, taking pictures and enjoying the views of the harbor and the lighthouse of the 19th century. Later we took a bus to go to the capital, Montevideo. Where a good friend of a friend of mine was waiting for us, who opened the doors of her house with love to give us bed and food for one night. As the next day we would leave for "Cabo Polonio".

CAPE POLAND

On the way to Cabo Polonio we had to make a stop to sleep, so we found a hostel in the middle of nowhere ... literally. There was practically no one. It looked like a ghost town. A wild, cold beach and little else, which also had its charm. We really liked being in hotels and interacting with more people. Living in the hostels with other travellers from other parts of the world is very cool, it's like suddenly living with a family you don't know, each one with their stories and their reasons why we are there at that time. In a space and time we agree.

To get to Cabo Polonio we had to access special trucks. It cannot be accessed on your own or by bus or by car. It is a Natural Park where the entrance is full of fine white sand that takes you to the wide and immense beach of Cabo Polonio. This place is simply magical and ideal for getting lost or encountering oneself. There is no electricity, all the hostels or restaurants are operated with solar panels.

There are some “hippies” who have lived there for years, living a life in the middle of nature, by the sea and without great luxuries.

"12 minutes of darkness", Uruguayan singer-songwriter Jorge Drexler song that was inspired by this place to compose this song, because here, in Cabo

Polonio there is a lighthouse that illuminates and gives darkness at the same time. Giving us the opportunity also to be able to see during that full darkness, a blanket of stars in the sky. Another attraction of this place is that there is a colony of sea lions. They quarrel and get angry at each other, often making themselves strong wounds. They are a bit huge and are in full freedom, protected from human beings and their hunting. It is a gift that there are still places slike that to protect these animals.

Cabo Polonio became our home for a week, we didn't want to visit more things. There we were fine, we slept in a hostel where we met several friends with whom in a few days we felt we were like a great gang of friends. We made a bonfire on the beach, we sang songs under the stars, we took pictures of the lighthouse next to a canary and we saw the “noctilucas” in the sea.

The "noctilucas" are a phenomenon that occurs thanks to unicellular organisms of approximately one millimeter, these are bioliminiscent, so they emit a brightness as a result of a biochemical reaction. As in the movie "The life of Pi". Really beautiful, it's like being in a dream. Farewells

The days in Cabo Polonio were passing and many of our friends left to continue their journey. And the moment of our farewell also came ...

I don't like goodbyes, I don't like separations, I don't like having to say goodbye. They were moments of crying, of ending a story of a trip and following each one of our paths.

Douglas had to stay for a while in Uruguay to be able to make some money and continue his trip to Florianopolis. I had to go back to Buenos Aires to catch a flight to Spain and continue with my life there, that was where I felt I had to be, where I wanted to be, with my friends, my family, my home.