Un viaje interior

Boudanath

Crisis

En mi vida he tenido y sigo teniendo varios procesos de crisis personales. Las crisis no son más que cambios, cambios internos que sin duda se reflejan luego en el exterior. No hay que tener miedo a estas crisis, pues como tampoco hay que tener miedo a los cambios. Pero inevitablemente por mucho que nos digan que no tenemos que tener miedo, el miedo se tiene. Así que no se puede hacer otra cosas que ser consciente de ese miedo, saber que todo pasará, que todo forma parte de un proceso y los cambios vienen para algo mejor para ti mismo.

En Agosto de 2018 decidí partir a un viaje a Nepal con la Fundación TAI de Valencia. Mis crisis personales van relacionadas muchas veces con lo laboral, pues por mucho que pretendamos separar lo personal de lo laboral, es imposible. Porque si trabajamos en algo, es porque forma parte de nosotros y también de nuestra personalidad. Todo es un reflejo de nosotros mismos, así lo vivo yo.

Durante muchos años siento que necesito un cambio a nivel laboral, todavía no sé muy bien hacia donde ni como, no siempre lo tenemos que tener todo claro, a veces la propia vida va marcando esos pasos.

Recuerdo entrar en casa de un amigo y ver una foto de las montañas más altas del mundo. Everest, Annapurna…Mi intención no era ni es subir esas montañas, pero si verlas de cerca y empaparme de la cultura y sus gentes. A nivel laboral empecé a sentir que quizá podría volver hacer otro voluntariado, dedicarme a trabajar con una ONG o algo así. Hasta que hablé con una amiga y compañera de la formación de Terapia Gestalt, Monica. Ella es una de las coordinadoras de esta Fundación en Valencia. La Fundación TAI (Trabajos de Ayuda a la Infancia). Ellos tienen proyectos muy diversos en Nepal. Si estáis interesados podéis entrar en su web y darle un vistazo.

http://www.fundacionsolidariatai.org/.

Con la Fundación, se tiene la opción de colaborar como voluntaria o viajar con un grupo para ir a ver los diferentes proyectos que ellos tienen y que durante el año colaboramos los viajeros a nivel económico.

Del grupo y sus guias Monica, Tiko y Jessica solo puedo decir gracias. Fue un viaje muy potente para mi, me removió mucho por dentro, tanto que allí mismo fue donde tomé la decisión de venirme a Australia. Ellos trabajan con una delicadeza, con un amor, con una humanidad admirable y digna de reconocer. Se ocupan del grupo, de cada uno de nosotros individualmente, nos tienen en cuenta de como nos íbamos sintiendo en el viaje.

Un acompañamiento de corazón, como Nepal, un país de corazón, espiritual, puro, profundo, con heridas, pobreza económica y rica en muchas otras cosas más. Todo un viaje al interior de como estaba en aquel momento y al exterior viendo y observando lo que estaba ante mi.

Aeropuerto de Valencia junto a Ferran y Ana, los voluntarios.

Salida hacia Kathmandu

Mi padre me acompañó hasta el aeropuerto de Valencia para encontrarme con dos voluntarios que iban a estar con el grupo y haciendo después alguna intervención más en un proyecto en concreto.

Como desde el hospital podía cogerme un mes de vacaciones, tenía ganas de estar unos días yo sola por Nepal para luego ya reunirme con el grupo que llegaría unos días después. Coincidía que el mismo día que partía hacia Kathmandu, también los voluntarios Ana, quien estaría dando clases de inglés en uno de los colegios y Ferran, nuestro fotógrafo del grupo y que iba hacer de voluntario para la Fundación como fotógrafo, salían también el mismo dia. Así que viajamos juntos hasta Kathmandu.

Acogida de nuestros guías en Kathmandu

Llegada y acogida de nuestros guías en Kathmandu

Al llegar a Kathmandu, Monica, Tiko y Jessica ya nos estaban esperando para recibirnos. Fue muy bonito sentirse arropada por ellos nada más llegar a un país desconocido y con tanto caos.

Un jeep nos esperaba para llevarnos hacia el centro de Kathmandu donde teníamos reservado el hotel para las dos primeras noches. Desde la ventana del Jeep miraba ese caos de estas ciudades, de estos países con esa cultura tan diferente a la nuestra, coches y más coches, claxon de los coches, ruido, cables de la luz sin ningún orden, las mujeres vestidas con telas de colores preciosas…me fascina estar dentro de ese mundo tan distinto a lo que estamos habituados a ver el día a día.

Después de dejar las mochilas en el hotel, fuimos a dar un paseo por Thamel, barrio de Kathmandu donde se encuentran la mayor zona comercial, tiendas de ropa para los montañeros que van hacer los trekkings, ropa para la gente que no va hacer trekking...jejeje, restaurantes, cafeterias…

Llegamos en Agosto, por lo que es una época de monzón y justo el día que llegamos estaba lloviendo, pero son lluvias como una “tormenta de verano”, llueve un chaparrón y después para y sale el sol. Aunque a veces esas lluvias pueden ser torrenciales y fastidiarte el viaje. En nuestro caso tuvimos suerte y todo fue sobre ruedas.

Estupa de Boudhanath

Boudhanath

Boudhanath es un barrio de Kathmandu que se encuentra a unos 10Km del centro este. Después de la cariñosa y arropada bienvenida de nuestros guías, me disponía a pasar unos días yo sola por la ciudad de Kathmandu y había elegido Boudha para pasar esos días conmigo misma. Así que tras dos días acompañada, cogí un taxi hacia Boudhanath.

En esos momentos de tener que quedarme sola, siempre me entra miedo, es un momento de sentirme yo sola ante el mundo, pero a la vez es excitante, recuerdo que me decía…”bueno, pues aquí estoy, dentro de este taxi, con este taxista que no conozco de nada y en este país que es todo un caos”.

Miraba por la ventana y me sentía a gusto, con una mirada de niña con ganas de explorar el mundo. No tenía mucha idea de inglés, por lo que me provocaba cierta sensación de inseguridad. Cuando el taxista paró, le pagué y salí del taxi hacia la plaza donde se encuentra una de las estupas más grandes del mundo y probablemente una de las más bellas. Desde el año 1979 forma parte del Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Y allí estaba, frente a esa maravilla, creada de nuevo por las creencias espirituales budistas, lugar de peregrinación, donde llegan personas de muchas partes del mundo, del Tíbet, y otros tantos peregrinos budistas y turistas que se unen a ellos.

Cuando llegué busqué un lugar que me había dicho Monica tenia que pagar para entrar, yo entendí que sería para entrar a visitar la estupa por dentro, pero realmente hay que pagar para entrar a la plaza, dentro de la estupa no se puede entrar, solo rodearla por fuera y entrar en la parte de las terrazas. Mas hacia arriba o dentro no hay acceso.

Peregrinos alrededor de la estupa

Los peregrinos caminan alrededor de ella, siempre en el sentido de las agujas del reloj. Es un edificio de una simetría y proporciones perfectas. Cada elemento que lo forma tienen un significado concreto en todas las estupas budistas, y en Boudhanath todos están perfectamente representados.

Plinto. Sería el nivel inferior de la estupa. Es cuadrado y representa la Tierra. Cada uno de los lados sería uno de los estados de la conciencia y los cuatro inconmensurables: alegría, ecuanimidad, compasión y amor.

Kumbha. Es la gran cúpula. Simboliza el agua. Cada año se encala y se decora con motivos amarillos. Estos representan los pétalos del loto, flor ligada a Buda.

Harmika. Está sobre la cúpula y es una torre cuadrada que simboliza el fuego. Es ahí donde en Boudhanath están los ojos de Buda.

Aguja. Se trata de una especie de pirámide sobre la harmika. Tiene 13 niveles que representan las 13 fases por las que hay que pasar antes de alcanzar el nirvana.

Sombrilla. Corona la estupa y simboliza el vacio más allá del espacio.

Estos lugares donde la gente viene para rezar, donde se respira paz, y una sensación al mismo tiempo de ruido, música, tiendas para los turistas, monjes budistas…Es una energía tan potente que al mismo tiempo que te envuelve y te atrapa, también mi sensación a veces era de querer salir de ahí.

Monasterio Schechen

Monasterio Schechen

Tras mi primera vuelta o dos por la estupa, decidí irme a buscar mi hostal, el cuál se encontraba dentro de uno de los muchos monasterios budistas que se encuentran alrededor de Boudhanath.

El Monasterio Shechen ofrece a los turistas un hostal justo al lado del monasterio, lo que hace que puedas convivir con los monjes y ver como viven…

Recuerdo que hasta llegar al monasterio me perdí un poco, me acerqué a uno de los monjes y le pedí si sabía la dirección que tenia que coger para ir al monasterio. Todos me habían dicho que era muy conocido y que no había perdida si preguntaba. Con mi nivel de inglés y mi acento le pregunté a un monje. En ese momento no sabía donde estaba, me puse algo nerviosa y entre un poco en pánico. ¿Cómo podía ser que un monje no supiera donde estaba este Monasterio? Entonces entendí que era un aprendizaje…paciencia me dije. Ahora recuerdo mis reacciones y me río de mi misma…jajaja. El hombre como buen monje me había dado una lección en pocos minutos.

Seguí la dirección que me dio una mujer de una de las tiendas y seguí perdiéndome por las calles de alrededor de la estupa. En una de las calles me encontré con dos vacas comiendo basura, eso me impactó. Seguí caminando y me metí en otra calle, volví a preguntar y no sabían donde estaba el monasterio…Así que empecé a confiar en mi, a dejarme llevar y al final conseguí llegar a la entrada de Shechen. El terremoto que hubo en Nepal en 2015 dejó dañadas muchas partes de Kathmandu y el monasterio había sufrido grandes daños por esto. Así que la entrada estaba bastante inaccesible porque estaban en obras. Se podía entrar, pero siempre con cuidado de no pisar en un agujero, o darte con algún hierro. Pues estaban en reconstrucción. Quizá como yo en ese momento en mi interior…

Boudhanath se convirtió en mi hogar en un par de días. Entraba y salía del monasterio a visitar la plaza, me levantaba para ir a rezar con los monjes. Me encontré con unos españoles encantadores con los que todavía tengo contacto. Me reencontré con los voluntarios allí, con el otro grupo de viajeros de la Fundación… Realmente me encantaba sentirme en mi propia casa con gente tan diferente, con una cultura tan diferente. Me sentía feliz.

Monjes en el rezo de la mañana en el Monasterio Shechen

Viajeros españoles que conocí en Schechen

Encuentro con el grupo

Tras esos días de sentirme libre y a la mía, me disponía a volver con los voluntarios Ana y Ferran, y con los guías Monica, Tiko y Jessica, para volver hacia Thamel y al día siguiente ir a encontrarnos con el grupo.

Estar en grupo siempre me mueve por dentro, es estar en otro ambiente, en otro estado de mi hacia los otros. Y además se suma que no los conocía, por lo tanto, todo lo que está en nuestra mente, todas las expectativas, las no expectativas, etc…Se caen o se vuelven diferentes y aparece lo real.

Recuerdo estar junto a Monica en el Aeropuerto, con toda su emoción de que llegara el grupo. Recuerdo como me contagió esa excitación, recuerdo sus ganas, su mezcla de emociones, de esperar a que llegaran. No sabíamos nada de ellos, solo hacían que salir viajeros y más viajeros y ellos no. Eso nos mantenía alerta, con cierta preocupación por si habían tenido alguna complicación a su salida del avión…Qué bonito ver cómo Mónica cuidaba del grupo ya antes de llegar.

Y entonces aparecieron, con sus mochilas, sonriendo y con caras de cansancio del viaje. Nosotros felices del encuentro y con ganas de enseñarles todo lo que habíamos visto hasta ahora. El día había amanecido despejado y las montañas se dejaron ver. Era algo que en pleno mes de Agosto no se suele acontecer, así que era una suerte haber llegado un día así y poder ver parte de los Himalayas desde Kathmandu.

Ruta por el este del valle. Bhaktapur

Nuestro itinerario del viaje empezaba. Tras pasar otra noche en Kathmandu en el barrio de Thamel, nos disponíamos hacer nuestro primer trekking por los valles del este, fuimos a visitar el monaterio budista de Namo Buddha y los pueblos de Dulikhel y Panauti.

Justo aquel dia se celebraba una de las tantas ceremonias y celebraciones que tienen en Nepal. Esta era la ceremonia para ahuyentar a los malos espíritus. En la cual los habitantes de distintos pueblos queman una representación de un demonio que hacen con paja y otros materiales y que luego los hombres seguidos por los niños lo llevan corriendo por las calles para sacarlo fuera de su poblado. Cuando llegamos a Bhaktapur tras la excursión y ver esta ceremonia en otro poblado, nos vimos en medio de un montón de gente que estaban celebrando lo mismo. En un momento dado estábamos junto con los habitantes en un pasacalles, cantando, gritando y haciendo ruido para ahuyentar a los malos espíritus. Fue un momento muy divertido.

Por la noche siguieron con la ceremonia, quemando “el demonio” y pasando por encima de una hoguera para liberarse de lo “malo”. Desde lo alto de uno de los monumentos de la Plaza de Durban Square de Bakhtapur, pudimos ver parte del ceremonial.

Ceremonial "liberando malos espiritus"

Chalnakel y Pashupatinath

Al dia siguiente nos fuimos hacia estos dos pueblecitos, donde fuimos a visitar el primer proyecto de TAI “Student to Student”. Este proyecto es de las primeras escuelas con las que la Fundación TAI colaboró.

Una estudiante de la escuela que ya se ha echo mayor, pasa a otro nivel de educación, sigue ganando algo de dinero haciendo de profesora para los niños de la escuela donde el/ella estudió. Así puede seguir pagándose sus estudios universitarios.

Este proyecto se creó como una clase de repaso (biblioteca) para que los niños tras su horario de clase sigan con un poco de ayuda para hacer sus deberes, ya que muchos si vuelven a sus casas no suelen tener ayuda de los padres y pueden estar demasiado en las calles con el riesgo que eso supone. A veces trafico de niños, abusos, etc…

Tras la visita a la biblioteca y con las emociones a flor de piel, nos fuimos a pasar la tarde y la noche donde había sido mi “casa” durante unos días, Boudhanath. Me hacia mucha ilusión ir con el grupo y que vieran ese lugar mágico. Fue una noche con mucha magia, ver la estupa de noche iluminada, poner unas velas con gesto de rezo y de ofrenda a nuestras familias.

Fue un dia muy emotivo e intenso.

Escuela de "Student to Student"

Patan

Circo Kathmandu

Por si no hubiesen sido poco las emociones del día anterior, lo que nos esperaba este día aún era más potente.

Patan es otro barrio a las afueras del centro de Kathmandu. Este día la Fundación nos había programado la visita a otro de sus proyectos. “Sapana workshops” con el Circo Kathmandu. Este proyecto es muy bonito y de los que más me gustaron y me llegaron a mi.

Este proyecto acoge a niñas y niños que han sido victimas de abusos sexuales y otros tipos de abusos. Las guías y profesoras fueron traficados y explotados por circos en la India . Hasta que pudieron salir de esa precariedad y conseguir crear por su cuenta sus propios espectáculos de circo y crear este proyecto junto a TAI y el proyecto ASHA. 

El proyecto ASHA, que significa esperanza en nepalí, trabaja junto a TAI desde 2016. Asha es una casa de acogida para estos niños y niñas que han sido víctimas de abusos sexuales y donde hacen todo lo posible para reinsertarles de nuevo en la comunidad. Asha colabora con Circo Kathmandu para ofrecerles estos talleres y que vuelvan a desarrollar una relación positiva con su cuerpo y con los demás, ya que estos niños y niñas están muy heridos y tienen su autoestim muy baja, tienen muchos traumas escondidos en el cuerpo. La finalidad de estos talleres es  ofrecerles la posibilidad de tener una relación más sana con su cuerpo y con el cuerpo de los demás, ya que tienen muchos miedos y muchas desconfianzas. En el taller interactuan con muchas personas de una manera cooperativa lo que les ayuda a restablecer esa confianza en sí mismas y en los demás.

Llegar al lugar y contactar con estas niñas y niños sabiendo su historia pasada era algo que nos conmovía a todos. Nuestros guías nos dijeron que lo mejor era no mirarlos con cara de pena o hacer comentarios de ningún tipo, si no más bien tratarlos como niños “normales”.

Tener contacto con niños me provoca al principio cierto respeto porque nunca sabes qué pueden decirte. Y con mi nivel de inglés, me sentía bastante insegura. Pero cuando llegué allí, unas niñas adolescentes empezaron a preguntarme como me llamaba y entre sonrisas y miradas de complicidad acabamos compartiendo un momento muy bonito.

Esa tarde la pasamos jugando con ellos, haciendo volteretas, y algunas figuras de circo. Me lo pasé en grande. Era como volver a ser niña de nuevo, aquella que disfrutaba tanto con esos juegos.

Las profesoras nos regalaron un espectáculo con aros y otro tipo de ejercicios de circo.

Fue una tarde muy bonita y muy emotiva.

Circo Kathmandu

Ceremonia de Fuego

Pero si eso no fuera poco, de cara a la noche nos disponíamos a ver una ceremonia que nos conectaba con la muerte. En el templo hindú de Pashupatinath, realizan la “ceremonia de fuego” (aarati), una ceremonia que se hace los sábados y que este dia coincide también con el ritual en la que los familiares del fallecido veneran su cuerpo y lo queman para luego tirar sus cenizas al rio Bagmati (afluente del Ganges).

La muerte para los hinduistas es otro momento más del ciclo  de la vida. Ellos creen en la reencarnación, por lo que ésta “ceremonia de fuego” es representada a través de los elementos, agua, tierra, aire y fuego.

Desde mi punto de vista lo veo como hacer un reconocimiento a la vida y a la muerte. Con el fuego transformador dejar que el cuerpo (la materia) se vuelva más volátil (aire) para luego que caigan sus cenizas al rio (agua) y que fluya hacia la inmensidad del oceáno.

Es tal cual un rito a la transformación.

Sadhu

Ceremonia de Fuego

Maitri Griha

Al dia siguiente fuimos a visitar otro de los proyectos de TAI, “Maitri Griha”.

Maitri Griha es un centro de día y casa de acogida que recibe a niños y niñas con diversidades funcionales mentales y les ofrece una educación y unos cuidados dignos. Desde el año 2006, trabaja dando esperanza al barrio de Ramhiti, Kathmandú, haciendo un extraordinario trabajo de cuidado y promoción de estos niños, a la vez que implica a sus familias en su educación y sensibiliza a un espectro cada vez más amplio de la población.

Maitri Griha

Los Annapurna y la Vida Maghar

Pokhara

Pokhara es la puerta de entrada hacia los Himalayas, se encuentra a unos 200 km de la ciudad de Kathmandu. La ruta hasta llegar aquí cuesta como unas 6 a 8 horas en bus. Nosotros escogimos un bus turístico, con ciertas comodidades ya que de por si la carretera es complicada y debíamos estar muchas horas de ruta.

El paísaje por la selva tropical de Nepal, te hace pensar que no estás de camino hacia las montañas más altas del mundo.

En Agosto, época de monzón, el verde del paisaje aún es más intenso y los ríos están con el caudal bien lleno. Se nota la fuerza de la naturaleza y su belleza en todo su esplendor. La única pega de ir en esta época es que los Himalayas no suelen dejarse ver con mucha facilidad.

Pokhara es una ciudad rodeada de lagos pero el más importante y grande es el Lago Pewha. En la época donde los Annapurnas se dejan ver, se pueden ver reflejados en este lago. Nosotros no tuvimos esa suerte.

Justo en el centro del lago hay un templo sagrado, el Barahi, una pagoda de dos pisos, a la cual, cada sábado, cientos de barcas transportan en peregrinación a cientos de fieles para sacrificar aves en honor del grupo de diosas Newar Ajima. Se puede coger una de las miles de barquitas que te llevan a visitarlo y compartir ese espacio mínimo con la gente local.

Desde montes algo menos altos y muy cerca de la ciudad, se pueden ver miles de parapentes de colores en el cielo, creando un gran espectáculo. Las calles de la ciudad de Pokhara están llenas de tiendas de ropa para los montañistas que se preparan para los trekkins hacia los Annapurnas y demás tiendas de estilo boho chic y miles de restaurantes, cafeterías de estilo hyppie muy acogedoras.

También hay un paseo muy bonito alrededor del lago, donde se pueden realizar varias fotos y ver como la gente local disfruta del paseo en familia, pic-nic y quizá también te puedas cruzar con alguna vaca que acompaña el paisaje…jejeje.

Durante el paseo se pueden ver miles de bares, cafeterías y restaurantes para poder tomarte una buena cerveza fresquita. Nosotros lo hicimos y durante el ratito que estuvimos disfrutando de ese momento, unas nubes negras se asomaron por el horizonte, amenazando lluvia…Parecía que estuviéramos en la película de “El Señor de los Anillos” y que Mordor estuviera con toda su furia a punto de descargarla en nosotros. Y la descargó, y vaya si lo hizo.

Ese día si notamos que todavía estábamos en época de monzón y cayó una buena. Nos refugiamos durante un rato en el bar que estábamos pero nos tuvimos que mover porque nos esperaban para cenar, así que aún lloviendo mucho tuvimos que correr descalzos por las calles hasta el hotel. Fue un momento super divertido, nos reímos mucho y descargamos parte de tensión y emociones acumuladas durante viaje.

Pokhara

Ruta a Annapurna Eco Village

Annapurna Eco Village es un lugar mágico de difícil accesibilidad, por ello lo hace mágico. Monica y Tiko, lo encontraron en uno de sus primeros viajes a Nepal buscando donde quedarse a pasar unos días de retiro. Así que compartir ese descubrimiento con nosotros, es todo un regalo.

Dentro de la Fundación TAI hay todo un equipo de colaboradores, cooperantes, voluntarios…Que forman parte de una gran labor social tanto a nivel local (Valencia) como a nivel internacional (Nepal). Dentro de Nepal hay dos seres muy especiales que son base para que los viajeros solidarios podamos ir a visitar estos lugares y ver los proyectos que están llevando a cabo.

Kavita Thapa Adhikari es la coordinadora de TAI en Nepal y un motor para varios proyectos allí. Su esposo y compañero Purna Adhikari es pieza importante de este lugar “Annapurna Eco Village”, pues sus padres son los dueños de este lugar mágico y hermoso.

En Nepal como en la India y otros países con religiones hinduístas, existe el tema de las “castas sociales”. Dependiendo de la casta que han nacido, las oportunidades y priviligios en la vida no son las mismas. Las castas más altas tienen más privilegios sociales y las más bajas menos.

Kavita y Purna tienen una bella historia de amor, pues ellos han roto con todas estas creencias y estereotipos de la sociedad. Purna proviene de una familia de casta más alta (casta Braman), y Kavita proviene de una familia de casta más baja o indígena, donde ha tenido la suerte de poder acabar sus estudios básicos (lo que pocas mujeres de su pueblo pueden permitirse) y acabar sus estudios universitarios de Geografía. Los dos ahora colaboran conjuntamente para TAI y para proyectos sociales de gran valor humano.

La Ruta hacia “Annapurna Eco Village”, es una ruta de nivel sencillo, no tienes que ser un gran excursionista ni estar preparado anteriormente fisicamente. Aun así se pasa por zonas empinadas, hace mucha calor y húmedad, quizá puedas encontrarte con las sanguijuelas, unos animalitos no muy agradables... no hacen daño, pero se meten entre tus botas y te empiezan a chupar la sangre. Simplemente no es muy agradable cuando te quitas las botas y ves sangrar tus pies o tus piernas y tener que estar un buen rato apretando porque dejan una especie de anticoagulante que luego cuesta de que dejes de sangrar.

El esfuerzo de llegar hasta allí vale mucho la pena, pues las vistas desde ese lugar, el entorno, las habitaciones, la gente que trabaja allí…Te atrapa y te quedarías por días y días sin querer volver a la ciudad de nuevo. Así nos pasó a nosotros.

Vistas de los Annapurnas y Machapuchare desde "Eco Village"

La mamá de Purna

Annapurna Eco Village II

Estuvimos solo dos días en Eco Village, pero parecía que hubiéramos estado más, sería la ilusión de haber querido estar más tiempo?

Por la mañana bien temprano algunas del grupo nos levantamos para hacer yoga junto al hermano de Purna. Al acabar la clase, mientras estábamos en la ronda del compartir, Jessica nos señaló a mi y a Lledó hacía fuera. Nos giramos y vimos que el cielo se estaba despejando y que los Annapurnas y el Machapuchare se dejaban ver tímidamente. Fue un momento de mucha emoción, no creíamos que la vida nos iba a regalar poder ver ese espectáculo.

Salimos fuera con el resto del grupo y no podíamos dejar de verlos. Estaban tan cerca, tan imponentes, y a la vez nosotros estábamos rodeados de selva tropical. Es algo muy curioso de ver.

Más tarde nos fuimos de excursión hacer un trekking por los alrededores y ver los campos de arroz y una pequeña clínica que está en el poblado.

Estuvimos ordeñando una vaca y Purna nos explicó todo el sistema ecológico que tienen montado en el Eco Village. Es un proyecto muy bonito donde se tiene conciencia por el cuidado a la Tierra.

Por la noche vinieron el grupo de madres que colaboran entre ellas en el poblado para trabajar sobre el empoderamiento de la mujer. Vinieron y nos regalaron bailes y música tradicionales, incluyéndonos en sus bailes. Fue también un momento donde se podia sentir una sensación de mucha unión entre las diferentes culturas. Qué lenguaje tan bonito ese de la música, verdad? No hacen falta palabras para incluirnos y para sentirnos unidos a través de la danza.

Amaneciendo con los Annapurnas

Terrazas de arroz

Vista del valle

Ordeñando la vaca

Uno de los Annapurnas

Machapuchare (Montaña sagrada)

Despedida del Eco Village

De vuelta a Pokhara

Tras nuestros maravillosos dias disfrutando de la paz de la Naturaleza, nuestro viaje ya iba de retorno y debíamos volver hacía Pokhara primero e ir a visitar otro de los proyectos de TAI “After Class en Shree Krishna School”.

Recuerdo que un momento del viaje, en Pokhara exactamente, tuve un momento de estar saturada de tanto movimiento, de estar con el grupo, de ir a visitar proyectos... Y necesité cogerme un tiempo para estar yo sola conmigo misma. Esto pude expresarlo en el grupo con la ayuda de Monica, pues cada día, hacíamos una ronda para ver cómo estábamos y como nos sentíamos.

Me cogí la tarde libre y no fui a una de las actividades del grupo. Me sentó bien estar de nuevo sola, coger mi tiempo para mi, disfrutar de una de las cafeterías de Pokhara…

Al volver el grupo y contarme lo bien que se lo habían pasado, me volví a sentir mal. Esto me suele pasar cuando me pierdo algo. Cuando veo que otros se lo han pasado bien sin mi y yo me he quedado sola. Pero era lo que sentía necesitaba, así que también me respete en eso y pude después seguir compartiendo con el grupo.

Estos viajes mueven mucho a nivel emocional, por lo menos a mi. Y estar con tanta gente sin conocer y quizá no tener la confianza suficiente como para poder contarles o abrirme para decir lo que me pasa, no es fácil. A veces se necesitan esos momentos de digerir, de sentarse y escribir y dar gracias por todo lo que se está viviendo.

Así en un viaje como en la vida misma, muchas veces vamos con el acelerador puesto y no nos paramos a ver lo que hacemos, lo que nos gusta, lo que no, por qué lo hacemos, para qué. No hay un permitirse parar y darse un tiempo para ver si necesitas cambiar el rumbo de tu vida por lo que sea o simplemente expresar lo que sientes. Eso suele dar miedo, nos dan miedo los cambios, nos da miedo mirar hacia dentro, porque generalmente se sienten cosas que uno no quiere mirar o no quiere ver, por miedo a la perdida y poder molestar al que está a nuestro lado. Preferímos a veces seguir "sobreviviendo", en lugar de poder expresar nuestras necesidades. No estamos educados para eso.

Bhagar

Tras descansar un dia más en Pokhara, nos disponíamos a coger otra ruta hacia el poblado de la Coordinadora de la Fundación TAI en Nepal, Kavita. Y poder conocer el proyecto que allí se había estado haciendo gracias a los fondos económicos que recoge la Fundación a través de los viajes solidarios y a través fondos recogidos durante años y de la propia comunidad de Bhagar. Gracias a estas aportaciones más todo el esfuerzo que el poblado puso, se pudo volver a reconstruir la escuela principal de Bhagar. Pues tras el terremoto del 2015 se quedó parcialmente destruida.

No teníamos ni idea de lo que nos esperaba a la llegada a este poblado. Solo nos dijeron que nos preparáramos, porque íbamos a pasar mucha calor.

Allí en esa escuela, era donde Ana, la voluntaria de TAI de ese año (2018), estaba haciendo su voluntariado y su gran labor como profesora de inglés. Al llegar al poblado, atravesando uno de los puentes típicos nepalis colgantes, ya podíamos empezar a sentir esa calor de la cuál nos habían hablado nuestros guías.

La gente del poblado nos habían preparado una gran bienvenida a todos los viajeros y a Monica, Tiko y Jessica. En frente de cada casa había una mesita con una flor. Unos detalles tan bonitos, pero aún había más.

Primero paramos a ver a la familia de Kavita y a Ana la voluntaria que estaba con ellos viviendo. Nos habían preparado comida para todos.

Tras la comida nos fuimos hacia el colegio y cuál fue nuestra sorpresa…Allí estaba todo el poblado para recibirnos y recibir a otras personas importantes que habían colaborado con el proyecto. Yo me sentía algo extraña con ello, pues mi sensación era que no había hecho tanto para todo el reconocimiento que estaba sintiendo nos hacían. Estaban tan agradecidos que aún ahora escribiendo esto me emociono de lo que allí viví.

Nos regalaron un collar de flores naturales a cada uno de nosotros y nos pusieron un “tikka” en la frente. Nos sentamos bajo una carpa junto al Presidente de la aldea, y otras personas que no conocíamos. Al otro lado, en frente de nosotros todo el poblado y más vecinos. Nos regalaron bailes tradicionales, los niños, las niñas, las mujeres…Fue realmente hermoso. También nosotros debíamos aportar, hacer un intercambio cultural. Así que nos pidieron que les ofreciéramos un baile tradicional nuestro de España. Imaginaros nuestra cara…jajaja. Qué baile tradicional español podíamos hacerles? Sevillanas, nadie de nosotros sabíamos bailarlas, una jota, tampoco…Hasta que Kavita nos recordó un baile que habíamos estado bailando en Eco Village y que a ella le había gustado mucho. Este baile era el de “No rompas más mi pobre corazón de Coyote Dax”. Era lo único que tenia coreografía y que algunas de nosotras nos sabíamos. Así que con toda la vergüenza pero también con la voluntad de devolverles algo para ellos, allí nos pusimos a bailar el Coyote Dax bajo un sol abrasador, con muchas risas, tropiezos de pies…Al día siguiente salió publicado en el diario de Bhagar…jajaja.

El intercambio cultural no acababa aquí. Algunas familias del poblado nos ofrecieron sus casas para poder dormir allí esa noche, ya que es un pueblo muy humilde y no tiene hoteles ni nada de todo eso. Así que nos fueron colocando en varias casas. Jessica y yo nos fuimos con una de las familias más humildes del poblado. Ellos tenían una pequeña tienda de snacks, un búfalo que les daba leche, una gallina que les daba huevos y poco más. Nos ofrecieron una habitación para dormir donde pasé la noche más calurosa de toda mi vida. Realmente creía que me iba a levantar literalmente derretida. Ni en Guatemala con algunas de las incomodidades que allí viví, lo pasé tan mal en ese sentido.

Antes de ir a dormir estuvimos compartiendo con ellos, sobre todo Jessica que hablaba más inglés que yo. Ella les explicaba como vivíamos, algunas de nuestras costumbres… Nos dieron de cenar el plato típico Nepalí, el Dal Bhat que se compone de lentejas, arroz y verduras. Está, a mi gusto, buenísimo!! Muy nutritivo y completo. Nos lo comimos con las manos, como ellos y mientras nos lo comíamos, ellos nos miraban. Es así como lo hacen, es una cuestión de respeto. Primero comen los invitados y luego ellos. Y es de buena educación repetir muchas veces lo bueno que está, pero es que en nuestro caso además era verdad.

Fue toda una experiencia compartir junto a esta familia, un intercambio cultural y de personas a personas. Muy bonito y muy de agradecer que se nos ofreciera esta oportunidad, gracias a la Fundación TAI.

Nuestra familia en Bhagar

Kavita además de coordinadora de la Fundación Solidaria TAI, tiene su propio proyecto que apuesta por el empoderamiento de la mujer como base para la igualdad y el progreso en todo los demás ámbitos, por eso fundó en 2016 Hamro Pastisthan o “Nuestra Fundación” para intesificar su trabajo en este ámbito.

Aqui en esta foto compartiendo con ellas y sus hijos sus bailes tradicionales y algunas de sus artesanías.

 

Grupo de mujeres en Bhagar

Despedidas

Todo viaje tiene su fin y este también. Fue y será un viaje que a nivel personal me removió mucho, pues tras este viaje tomé la decisión de venirme a estudiar inglés a Australia durante un año y viajar por aquí.

Todavía no sé cuál será mi futuro laboral tras este movimiento, de estar un año fuera de casa, de mi trabajo habitual, de estar con mi gente… Lo que se quedará en mi memoria será lo que significó para mi Nepal y las personas que me acompañaron durante esa decisión. Gracias a la Fundación Solidaria TAI, a sus guías Mónica, Tiko y Jessica. Y a los demás viajeros, Lledó, Vero, Thais, Ramón, Begoña y Carlos.

Aeropuerto de Valencia

Aquí os dejo la ubicación de la Fundación Solidaria TAI y su web. Para quienes quieran colaborar de alguna manera con ellos. :-)

 

http://www.fundacionsolidariatai.org/

NEPAL

CRISES

In my life I have had and still have several personal crisis processes. Crises are nothing more than changes, internal changes that are undoubtedly reflected later in the exterior. We should not be afraid of these crises, because neither should we be afraid of changes. But inevitably as much as they tell us that we don't have to be afraid, fear is there. So you cannot do other things than to be aware of that fear, to know that everything will go away, that everything is part of a process and the changes come for something better for yourself.

In August 2018 I decided to leave for a trip to Nepal with the TAI Foundation of Valencia. My personal crises are often related to the labor, because as much as we intend to separate the personal from the labor, it is impossible. Because if we work on something, it is because it is part of us and also of our personality. Everything is a reflection of ourselves, that's how I live it.

For many years I feel that I need a change at work level, I still do not know very well to where or how, we do not always have to be clear, sometimes life itself is marking those steps.

I remember entering a friend's house and seeing a picture of the highest mountains in the world. Everest, Anapurna ... My intention was not and is not to climb those mountains, but to see them up close and soak up the culture and its people. At work level I began to feel that maybe I could do another volunteer, work with an NGO or something like that. Until I talked with a friend and partner in Gestalt Therapy training, Monica. She is the coordinator of this Foundation in Valencia. The TAI Foundation (Child Aid Jobs) has very diverse projects in Nepal. If you are interested you can go to their website and check it out.

http://www.fundacionsolidariatai.org/.

You have the option of going as a volunteer or traveling with a group to go and see the different projects that they have and that during the year travellers collaborate at an economic level. From the group and its guides Monica, Tiko and Jessica I can only say thank you. It was a very powerful trip for me, it removed me inside, so much that it was there that I took the decision to come to Australia.

They work with a delicacy, with a love, with an enviable and worthy humanity to be recognized. They take care of the group, each one of us individually, they take us into account of how we were feeling on the trip ... A heart accompaniment, like Nepal, a country of heart, spiritual, pure, deep, with wounds, economic poverty and rich in many other things. A trip inside as I was at that time and outside watching and observing what was before me.

Departure to Kathmandu

My father accompanied me to Valencia airport to meet with two volunteers who were going to be with the group and then doing some more intervention in a specific project. Since I could take a month of vacation from the hospital, I wanted to be alone for a few days in Nepal and then meet with the group that would arrive a few days later. I agreed that on the same day that I was leaving for Kathmandu, also volunteers like Ana who would be teaching English in one of the schools and Ferran, our photographer of the group and who would volunteer for the Foundation as a photographer.

Arrival and reception of our guides in Kathmandu

Upon arriving in Kathmandu, Monica, Tiko and Jessica were already waiting for us. It was very nice to feel surrounded by them as soon as you reached an unknown country and with so much chaos.

A jeep was waiting for us to take us to the center of Kathmandu where we had booked the hotel for the first two nights. From the window of the Jeep I looked at the chaos of these cities, of these countries with that culture so different from ours, cars and more cars, car horn, noise, cables of light in a mess, women dressed in beautiful colors cloth ... I love being in that world so different from what we are used to seeing day to day. After leaving the backpacks at the hotel, we went for a walk through Thamel, Kathmandu neighborhood where the largest shopping area is located, clothing stores for mountaineers who are going to do trekking, clothes for people who are not going to trek, restaurants, coffee shops ...

We arrived in August, so it is a time of monsoon and just the day we arrived it was raining, but they are rains like a “summer storm”, it rains a shower and then stops and the sun rises. Although sometimes these rains can be torrential and annoy your trip, in our case we were lucky and everything went well.

Boudhanath

Boudhanath is a neighborhood of Kathmandu that is located about 10km from the center. After the nice and warm welcome of our guides, I was preparing to spend a few days alone in the city of Kathmandu and had chosen Boudha to spend those days with myself.

So after two days accompanied, I took a taxi to Boudhanath. In those moments of having to stay alone, I am always afraid, it is a moment of feeling alone in front of the world, but at the same time it is exciting, I remember telling me… ”Well, here I am, inside this taxi, with this taxi driver that I don't know at all and in this country that is all a mess. ” I looked out the window and felt at ease, with a girl's look eager to explore the world from her own gaze. I didn't have much idea of ​​English, so it caused me some sense of insecurity.

When the taxi driver stopped, I paid him and got out of the taxi to the square where is one of the largest stupas in the world and probably one of the most beautiful. Since 1979 it is part of the World Heritage Site by UNESCO. And there I was, in front of that wonder, created again by the Buddhist spiritual beliefs, place of pilgrimage, where people from many parts of the world, from Tibet, and many other Buddhist pilgrims and tourists come to join them.

When I arrived I looked for a place that Monica had told me I had to pay to enter, I understood that it would be to enter to visit the stupa inside, but you really have to pay to enter the square, inside the stupa you cannot enter, just surround it outside and enter the part of the terraces. Further up or inside there is no access. Pilgrims walk around it, always clockwise. It is a building of perfect symmetry and proportions. Each element that forms it has a concrete meaning in all Buddhist stupas, and in Boudhanath all are perfectly represented.

Plinth : It would be the lower level of the stupa. It is square and represents the Earth. Each side would be one of the states of consciousness and the four immeasurable: joy, equanimity, compassion and love.

Kumbha : It is the great dome. It symbolizes water. Each year it is whitewashed and decorated with yellow motifs. These represent the petals of the lotus, flower linked to Buddha.

Harmika : It is on the dome and it’s a square tower that symbolizes fire. That is where the eyes of Buddha are in Boudhanath. Needle : It is a kind of pyramid about the harmika. It has 13 levels that represent the 13 phases that must be passed before reaching nirvana. Umbrella :It crowns the stupa and symbolizes the emptiness beyond space.

These places where people come to pray, where peace is breathed, and a feeling at the same time of noise, music, shops for tourists, Buddhist monks ... It is such a powerful energy that at the same time it envelops you and catches you, my feeling sometimes was also that I wanted to get out of there.

After my first round or two of the stupa, I decided to go and find my hotel, which was inside one of the many Buddhist monasteries around Boudhanath.

 

SHECHEN MONASTERY

Shechen Monastery offers tourists a hostel right next to the monastery, which makes it possible for you to live with the monks and see how they live ... I remember that until I got to the monastery I got a little lost, I approached one of the monks and asked him if he knew the direction to go to the monastery.

Everyone had told me that it was well known and that I wouldn’t get lost if I asked. With my level of English and my accent I asked a monk. At that time he didn't know where it was, I got a little nervous and panicked a little. How could it be that a monk did not know where this Monastery was? Then I understood that it was an apprenticeship ... patience I told myself. Now I remember my reactions and I laugh at myself ... hahaha. The man as a good monk had taught me a lesson in a few minutes.

I followed the direction a woman gave me from one of the stores and continued to get lost in the streets around the stupa. In one of the streets I found two cows eating garbage, that shocked me. I kept walking and got into another street, I asked again and they didn't know where the monastery was ... So I started to trust me, to let myself go and in the end I managed to reach the entrance to Shechen.

The earthquake in Nepal in 2015 left many parts of Kathmandu damaged and the monastery had suffered great damage from this. So the entrance was quite inaccessible because they were under construction. You could enter, but always be careful not to step on a hole, or hit yourself with some iron. Well, they were under reconstruction. Maybe like me in that moment in my interior ...

Boudhanath became my home in a couple of days. I went in and out of the monastery to visit the square, I got up to go to pray with the monks. I met some lovely Spaniards with whom I still have contact. I met the volunteers there, with the other group of travellers from the Foundation ... I really loved feeling at home with such different people, with such a different culture. I was feeling happy.

 

MEETING WITH THE GROUP

After those days of feeling free and on my own, I was about to return with the volunteers Ana and Ferran, and with the guides Monica, Tiko and Jessica, to return to Thamel and the next day go to meet the group. Being in a group always moves me inside, it is being in another environment, in another state of me towards others. And also the fact that I did not know them, therefore, everything that is in our mind, all expectations, non-expectations, etc ... They fall or become different and the reality appears.

I remember being with Monica at the airport, with all her excitement that the group arrived. I remember how that excitement infected me, I remember her desire, her mixture of emotions, waiting for them to arrive, and they were not arriveing. We didn't know anything about them, we could just see travellers and more travellers coming but not them. That kept us alert, with some concern about whether they had had any complications on leaving the plane ... How nice to see how Monica looked after the group before arriving.

And then they appeared, with their backpacks, smiling and tired faces from the trip. We were happy to meet them and wanted to show them everything we had seen so far.

The day had dawned clear and the we could see the mountains. It was something that in the middle of August does not usually happen, so it was fortunate to have arrived on such a day and to see part of the Himalayas from Kathmandu.

 

ROUTE TO THE EAST OF THE VALLEY. BHAKTAPUR

Our journey itinerary began. After spending another night in Kathmandu in the neighborhood of Thamel, we were preparing to make our first trekking through the eastern valleys, we went to visit the Buddhist monastery of Namo Buddha and the towns of Dulikhel and Panauti.

That precise day one of the many ceremonies and celebrations they have in Nepal was being celebrated. This was the ceremony to scare away evil spirits, in which the inhabitants of different villages burn a representation of a demon they make with straw and other materials and then the men followed by the children take him running through the streets to take it out of their village.

When we arrived in Bhaktapur after the excursion and saw this ceremony in another town, we found each other in the middle of a lot of people who were celebrating the same thing. At one point we were together with the inhabitants in a parade, singing, shouting and making noise to scare away evil spirits. It was a fun time. At night they continued with the ceremony, burning “the devil” and passing over a bonfire to free themselves from the “bad”. From the top of one of the monuments of Durban Square in Bakhtapur, we could see part of the ceremonial.

 

CHALNAKEL AND PASHUPATINATH

The next day we did not go to these two villages, where we went to visit the first TAI project "Student to Student". This project is one of the first schools with which the TAI Foundation collaborated. A student from the school who has already grown up and moves on to another level of education, continues to earn some money as a teacher for the children of the school where he / she studied. So he/she can continue paying for their university studies.

This project was created as a review class (library) so that the children after their class schedule, continue with a little help to do their homework, since many of them if they return to their homes do not usually have help from parents and they can be too much in the streets with the risk that it entails. Sometimes child trafficking, abuse, etc ...

After the visit to the library and with the emotions to the surface, we went to spend the afternoon and the night where it had been my "house" for a few days, Boudhanath. I was very excited to go with the group and that they could see that magical place. It was a night with a lot of magic, to see the illuminated night stupa, to put some candles with a gesture of prayer and offering to our families. Very emotional and intense that day.

 

PATAN

Kathmandu Circus

As if the emotions of the previous day had not been enough, what awaited us this day was even more powerful. Patan is another neighborhood just outside the center of Kathmandu. This day the Foundation had scheduled a visit to another of its projects. “Sapana workshops” with the Kathmandu Circus. This project is very nice and was the one I liked most and touched me.

The ASHA project, which means hope in Nepali, has been working with TAI since 2016. Asha is a foster home for these children who have been victims of sexual abuse and where they do their utmost to reinsert them back into the community.

Asha (wich meaning is hope), collaborates with Kathmandu Circus to offer them these workshops and to develop a positive relationship with their body and with others, since these children are very hurt and have their self-esteem very low, they have many traumas hidden in the body. The purpose of these workshops is to offer them the possibility of having a healthier relationship with their body and with the body of others, since they have many fears and many distrust.

In the workshop they interact with many people in a cooperative manner which helps them reestablish that confidence in themselves and others.

Getting to the place and contacting these girls and boys knowing their past history was something that moved us all. Our guides told us that it was best not to look at them with a sad face or make comments of any kind, but rather to treat them as "normal" children.

Having contact with children always gives me some respect because you never know what they can tell you. And with my level of English, I felt quite insecure. But when I got there, some teenage girls started asking me what my name was and between smiles and looks of complicity we ended up sharing a very nice moment. That afternoon we spent playing with them, doing somersaults, and some circus figures. I had a great time. It was like going back to my inner child who enjoyed these games so much.

The teachers gave us a show with hoops and other types of circus exercises. It was a very beautiful and very emotional afternoon. I remember that I left there crying with emotion, very touched.

 

Fire Ceremony

But if that were not enough, facing the night we were preparing to see a ceremony that totally connected with death. In the Pashupatinath Hindu temple, they perform the “fire ceremony”, a ceremony that takes place on Saturdays and coincides with the ritual in which relatives of the dead person venerate his body and burn it and then throw his ashes to the Bagmati River (tributary of the Ganges).

Death for Hinduists is another cycle of life, they believe in reincarnation. So this "fire ceremony" is represented through the elements, water, earth, air and fire.

From my point of view I see it as making a recognition of life and death. With the transforming fire to let the body (the matter) become more volatile (air) and then its ashes fall into the river (water) and flow into the immensity of the ocean.

Such is a rite to transformation, to which we can live day by day if we are connected with the spiritual.

 

MAITRI GRIHA

The next day we went to visit another of TAI's projects, “Maitri Griha” is a day center and foster home that welcomes children with mental functional diversity and offers them decent education and care. Since 2006, it works by giving hope to the neighborhood of Ramhiti, Kathmandu, doing an extraordinary job of caring for and promoting these children, while involving their families in their education and raising awareness of an increasingly broad spectrum of the population. .